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La oportunidad en un contexto duro

Más de 28.000 empresas cerraron en dos años y medio y la industria sigue en zona de contracción. Por qué sostengo igual que es un buen momento para ordenar, y por dónde empezaría.

Más de 28.000 empresas cerraron en la Argentina en los últimos dos años y medio. Y yo sigo hablando de oportunidad.

Me lo dijo un cliente hace poco, medio en broma, medio no: "vos vendés futuro y yo estoy tratando de llegar a fin de mes". Me quedó picando, porque tiene razón en desconfiar. El discurso de moda te habla como si estuvieras eligiendo dónde invertir el excedente, y la mayoría de las PyMEs que conozco no están eligiendo inversiones: están defendiendo el mes.

Así que en vez de esquivar los números, los pongo primero.


Los números


  • Más de 28.000 empresas cerraron desde fines de 2023, según el monitor mensual de empresas de Fundar: 28.262 empleadores menos entre noviembre de 2023 y abril de este año. El golpe se concentra en las más chicas, las de hasta 10 empleados. Justo el segmento del que hablo siempre.
  • La industria sigue en zona de contracción: el monitor de la UIA marcó 49 puntos en agosto, abajo del umbral de 50 que separa expansión de contracción. Es un índice de clima (una encuesta a industriales, no producción medida). Son tres mejoras seguidas, así que está levantando, pero levanta desde el piso: la producción cerró el primer semestre en rojo.
  • La actividad general está planchada. Estabilización sí, bonanza no. Nadie serio proyecta un viento de cola que te arregle el año.

A esto se suma lo que ya escribí en otra entrada: casi la mitad de las PyMEs ya adoptó alguna IA y menos de 2 de cada 10 vieron mejoras de productividad. O sea: contexto duro afuera, y adentro la mayoría de lo que se compra no está rindiendo.

Con ese panorama, ¿no es medio caradura seguir hablando de oportunidad? Dejame argumentar por qué no.

Nunca fue tan barato probar

La oportunidad de la que hablo es técnica y concreta: la barrera de entrada a la tecnología bajó como no la vi bajar en toda mi carrera. De la macro no espero nada; de esto sí.

Lo que hace dos años pedía un equipo, un proyecto largo o una consultora grande, hoy se prueba con una estructura chica y presupuesto de PyME. Yo mismo armé el sistema que escribe y organiza todo lo que publico, solo, sin equipo de contenido ni de diseño. No lo cuento como hazaña: lo cuento porque es la prueba de que el argumento no es teórico.

El punto fino es que la macro y la barrera técnica son dos variables distintas. La primera no la manejás. La segunda se movió a tu favor, aunque el contexto no acompañe. Confundirlas lleva a la peor conclusión posible: "cuando mejore la economía, veo el tema tecnología". Para el que espera eso, la barrera va a seguir bajando, pero la van a aprovechar otros.

En crisis, el orden rinde más

Cuando sobra margen, los errores se tapan con plata: un stock inflado, una cobranza floja, horas que no se facturan. Molesta, pero se banca.

Cuando el margen no da para errores, cada uno de esos agujeros se siente. Y entonces ordenar un circuito puntual deja de ser un proyecto aspiracional y pasa a ser plata contante, este mes:

  • Un circuito de cobranzas que anda baja los días de calle de la plata que ya es tuya.
  • Un stock que no miente te evita comprar lo que ya tenés y quedarte sin lo que rota.
  • Las horas registradas el día que se trabajan son facturas que hoy no estás emitiendo.

Ninguna de esas tres cosas pide una gran inversión. Piden decisión y método. Por eso digo que el contexto duro no contradice la oportunidad: la vuelve más urgente. Es durísimo, y justo por eso importa más, no menos.

Qué haría yo, con el contexto en contra

Si tuviera una PyME apretada hoy, esto es lo que haría, en este orden:

  1. Elegiría un solo proceso, el que más plata está costando. No "digitalizar la empresa". Uno: cobranzas, stock, horas, el que sangre más. Los proyectos de crisis se ganan por lo que dejás afuera.
  2. Pondría un número antes de arrancar. Cuánto cuesta hoy ese problema (horas, mercadería caída, días de cobro) y cuánto tiene que mejorar para que el cambio se pague solo en meses. Si no se puede medir, elegiría otro proceso.
  3. Le pondría un dueño adentro. Sobre esto escribí una entrada completa: sin una persona adentro que se haga cargo de la adopción, cualquier herramienta termina de visor de facturas. En crisis, con más razón: nadie tiene margen para pagar algo que no se usa.

Fijate que ninguno de los tres pasos es comprar algo. Los tres son decisiones organizacionales, y son las que después deciden si la herramienta rinde o junta polvo.

La apuesta

No te voy a decir que es el momento de tirar la casa por la ventana, porque no lo es. Es el momento de ser quirúrgico. Un proceso, un número, un dueño. Eso hoy está al alcance de una empresa de tres personas, y hace dos años no lo estaba.

El contexto es durísimo. Las empresas que están cerrando son reales y la industria todavía no salió de la zona de contracción. Mi apuesta es que las que salgan mejor paradas de este ciclo no van a ser las que esperaron a que pase, sino las que usaron el tiempo duro para ordenar lo que en la bonanza nunca se ordena.

¿Cuál es el proceso que más plata te está costando este mes? Yo empezaría por ahí. Y si querés que lo miremos juntos, escribime: ariesconsulting.com.ar.

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