Cada vez que hablo de Odoo — con potenciales clientes, amigos, incluso familia que ya sabe a qué me dedico —, termino respondiendo la misma pregunta: "¿Y eso qué es exactamente?" Explicarlo suele ser más difícil de lo que uno quisiera.
¿Qué es Odoo?
Odoo es un sistema de gestión de origen belga con alcance global. Es un ERP — Enterprise Resource Planning — en su concepción más amplia: incluye CRM para gestionar clientes y oportunidades, MRP para planificar producción y materiales, módulo de Recursos Humanos, contabilidad, inventario, un constructor de sitios web, e-commerce... la lista es larga.
En otras palabras, Odoo sirve para gestionar todos los recursos que puede tener una empresa: humanos, operaciones, materiales, dinero, activos. Todo en un solo lugar.
Parece mucho y lo es. Es extremadamente integral y ahí es donde radica su mayor potencia. Pero hay un concepto clave que trae este sistema a tierra y hace posible implementarlo en empresas de todo tipo y en cualquier etapa — las que recién formalizan procesos y las que ya tienen todo documentado: Odoo es modular.
Esto significa que puedo instalar módulo por módulo e ir escalando en funcionalidades en la medida que mi negocio o mis procesos así lo demanden. Puedo arrancar cubriendo mi mayor necesidad — llevar un registro ordenado de oportunidades comerciales (CRM), registrar apropiadamente los movimientos de stock y las transformaciones de material (Inventario y MRP), o lo que sea tu punto de dolor principal — y luego ir incorporando más funcionalidades a medida que otros frentes se estabilizan.
Algunas otras cosas que hacen a Odoo un sistema valioso para empresas son su grado de integralidad y trazabilidad. Cada registro tiene su contrapartida directa con otros registros asociados. Por ejemplo: una orden de venta genera automáticamente una orden de entrega o remito (inventario) y una factura (contabilidad). En una versión más compleja, una empresa que vende servicios de ingeniería o mantenimiento podría tener tareas asociadas a cada comprobante de venta. Básicamente, en Odoo podés seguir el circuito completo de operaciones que genera cada movimiento de origen.
El último punto que voy a tocar sobre la naturaleza de Odoo es el hecho de que sea código abierto. Esto significa que nosotros los implementadores tenemos acceso al código fuente del sistema. Podemos leer y entender cómo están escritas las lógicas subyacentes de cada operación, cómo están construidas las vistas y los reportes, y cómo se espera que usemos el sistema. Podemos inferir y aprender las mejores prácticas. Y sobre todo, podemos decidir adaptar algunos de estos conceptos para nuestro beneficio.
Este punto lo dejamos para otra entrada porque es delicado y constituye uno de los desafíos más grandes que tenemos como consultores: ¿adaptar o adoptar?
¿Qué NO es Odoo?
No es un sistema argentino pensado para las complejidades de nuestro territorio nacional. No tiene incluidas de forma nativa las mil maneras que los argentinos tenemos de sacar ventajas, ni las lógicas intrincadas con las que las pymes manejan comisiones de vendedores o manipulan su inventario.
Odoo está basado en las mejores prácticas empresariales a nivel global y sus operaciones reflejan eso: el inventario se costea según métodos globalmente aceptados, la contabilidad se maneja de acuerdo a normativas internacionales adaptadas a cada país. Y no, no tiene "eso que tienen todos los sistemas" porque lo tiene Tango, Finnegans, Softland o alguna otra solución local.
Sin despreciar estas soluciones — todas tienen su mérito —, Odoo no es eso. Odoo es un estándar internacional de altísima calidad, auditable, y que aumenta el valor de la empresa que lo implementa por el simple hecho de haberlo hecho.
Dicho esto, los consultores argentinos somos creativos y aprovechamos la naturaleza open-source del sistema para generar soluciones que adapten Odoo a estas complejidades, a estas prácticas. No hacerlo sería no reconocer el terreno en el que nos estamos moviendo. Como implementadores, es un requisito ponernos en los pies y en la cabeza del empresario pyme, entender su coyuntura y sus problemáticas, y ofrecerles soluciones para resolver esos temas.
Odoo sin dudas es un buen vehículo para hacerlo.
Entonces... ¿Odoo es para vos?
No sé. Depende de qué estés buscando.
Si querés un sistema que te deje hacer "lo que siempre hiciste, como siempre lo hiciste" sin cuestionar nada, Odoo no es para vos. Si querés algo que te exija repensar algunos procesos pero te dé trazabilidad, integración y escalabilidad a cambio, entonces sí.
Odoo no es mágico, pero tiene bondades que otros sistemas no tienen: trazabilidad completa, integración real entre áreas, y la posibilidad de escalar sin cambiar de plataforma. Bien implementado — con un consultor que entienda tu negocio y no solo el software —, puede cambiar cómo operás. Y más importante aún: puede ser un motor para incorporar calidad, estandarizar procesos y formalizar prácticas que antes vivían en la cabeza de una persona o en una planilla de Excel.
Si querés charlar sobre tu caso particular, agendamos una llamada en el siguiente enlace.
Nos vemos en la próxima entrada del Puente.
Santiago